lunes, 21 de octubre de 2013

Sabes…

Percibir tu olor nuevamente, sentir tu cuerpo, mirar tus ojos y esos labios carnosos, reavivan en mi esos sueños en de mañana, ese último sueño que se escapa del recuerdo y que no puedo conservar.

No sé cómo definirte porque no existen palabras para describir, la forma de un sueño, como viajara el rayo o cuando mi alma de tanto desearte terminara por dejarte de extrañar.

No sé cómo describirte porque no tengo palabras para nombrar el tipo de pasión, deseo y calor que tú me has hecho sentir, el vibrar de mi cuerpo junto a l tuyo, el movimiento de tu vientre al sentirme vibrar.

El mirar nuevamente tus ojos color deseo, sentir en tus caderas la forma de la pasión, respirar de tu perfume el fuego, que me consuman las ganas de recorrer tu cuerpo, cuando de mis sueños te escapas y me quedo con las ganas de sentir que me fundo y vuelvo uno cuando dentro de ti estoy.

Y aun así he de confesar que en ti pienso, que sigo deseando beber de tus mieles sin igual, saciarme de tu sabor de mujer, mientras tu espalda de tersa y suave piel sube y se arquea pidiéndome que no pare hasta que el último suspiro de tu boca escape y viaje para posarse en el frío vacío de tu ausencia en el frio vacío de esa soledad, que el cielo de tu interior tiemble y se funda en el calor de las ganas acumuladas de este simple pecador.


Al fin y al cabo eres sueño de humo que se escapa entre mis manos, reflejo de cristal para mi deseo ciego de tenerte, mariposa viajera que probablemente en mi lecho no volverá a parar y sin embargo, recuerdo que eres mi gran tentación, que eres ese dulce pecado que anhelo nuevamente poder cometer, por ti viene a mi mente las palabras de un conocido filosofo de lo popular “Mucho me han costado mis pecados, como para desperdiciarlos en arrepentimientos vánales”