Sabes…
Percibir tu olor nuevamente,
sentir tu cuerpo, mirar tus ojos y esos labios carnosos, reavivan en mi esos
sueños en de mañana, ese último sueño que se escapa del recuerdo y que no puedo
conservar.
No sé cómo definirte porque no
existen palabras para describir, la forma de un sueño, como viajara el rayo o
cuando mi alma de tanto desearte terminara por dejarte de extrañar.
No sé cómo describirte porque no
tengo palabras para nombrar el tipo de pasión, deseo y calor que tú me has
hecho sentir, el vibrar de mi cuerpo junto a l tuyo, el movimiento de tu
vientre al sentirme vibrar.
El mirar nuevamente tus ojos
color deseo, sentir en tus caderas la forma de la pasión, respirar de tu perfume
el fuego, que me consuman las ganas de recorrer tu cuerpo, cuando de mis sueños
te escapas y me quedo con las ganas de sentir que me fundo y vuelvo uno cuando
dentro de ti estoy.
Y aun así he de confesar que en ti
pienso, que sigo deseando beber de tus mieles sin igual, saciarme de tu sabor
de mujer, mientras tu espalda de tersa y suave piel sube y se arquea pidiéndome
que no pare hasta que el último suspiro de tu boca escape y viaje para posarse
en el frío vacío de tu ausencia en el frio vacío de esa soledad, que el cielo de
tu interior tiemble y se funda en el calor de las ganas acumuladas de este simple
pecador.
Al fin y al cabo eres sueño de
humo que se escapa entre mis manos, reflejo de cristal para mi deseo ciego de
tenerte, mariposa viajera que probablemente en mi lecho no volverá a parar y sin
embargo, recuerdo que eres mi gran tentación, que eres ese dulce pecado que
anhelo nuevamente poder cometer, por ti viene a mi mente las palabras de un
conocido filosofo de lo popular “Mucho me han costado mis pecados, como para
desperdiciarlos en arrepentimientos vánales”
