Defeño, Chilango, Capitalino, entre otras tantas, son solo algunas de las muchas formas de llamar a una persona oriunda del distrito federal, así como; delincuencia, agandalle y corrupción son solo algunos de los estigmas que nos acompañan a lo largo de nuestro diario recorrer por esta, nuestra ciudad, hemos llegado al punto de incluso generar una especie de orgullo mal sano al escuchar estos calificativos, al considerarnos la mas prieta dentro de un ya de por si grupo de ovejas negras.
Citambulos es en lo que nos convertimos y lo que nos permite, cambiar la mirada recta y sin intención en nuestro diario caminar, para dejarnos devorar por ese ser de color naranja que vive debajo de la tierra, que respira y mira, que se alimenta de obreros, oficinistas, ambulantes y amas de casa, ese ser que con la misma facilidad que devora 100 almas en un solo instante, medio kilometro adelante vomita 500 mas, para llegar a un destino que aunque nos parezca conocido y estático, es cambiante y camaleónico, lugares que encierran mas vida y movimiento del que nos podemos imaginar e incluso mas de lo que nos gustaría aceptar, si de vez en cuando nos tomáramos el tiempo para dejarnos llevar una estación mas o simplemente levantar la vista y girar en nuestro entorno, así podríamos ver mas arte ahí donde solo creíamos basura y grafiti, mas ternura y felicidad detrás de un estopa con algún solvente, que la que nos muestra Televisa y TV azteca.
Color y forma, aromas y texturas es lo que nos ofrece a diario la ciudad, con un continuo cambio de humor, contrastes y contradicciones, lo que ayer fueran tierras fértiles hoy son montones de casas construidas a la manera chilanga es decir, rápida, violentamente y a lo pendejo, donde la fertilidad de la tierra pareciera que se paso de esta a las mujeres de los mas escasos recursos y con menor posibilidad de mantenerlos, en la otra mano de la vida tenemos basureros que se han convertido en lujosos centros de negocios a escasos metros de lo mas paupérrimo de la ciudad, aunque al igual que la fertilidad que se quedo en las colonias pobres, la basura no se mudo de lugar, ahora trabaja en el piso 5 de algún edificio construido estilo postmodernista como le gusta a los arquitectos llamara lo que solo ellos comprenden y solo ellos le encuentra forma y estética.
Pero por más sorprendente que parezca estas dos caras de la misma moneda, estas que son dos almas del mismo cuerpo no se desgarran de inmediato al encontrarse cara a cara a pesar de lo opuesto que pudiera parecer, viven en una especie de simbiosis de digna del mas avanzado ecosistema, una especie de tregua repentina, pareciera ser que prefieren acabarse poco a poco y matarse lentamente sin atreverse a dar el ultimo golpe o definitivamente dejarse morir, solamente para ver ¿qué se siente?
El hecho es que entre el asalto al espacio publico, la apropiación por parte de particulares de lo que pudo en un tiempo pertenecer a todos, caminamos diario entre montones de puestos de comida, chácharas de procedencia incierta y gritos de llévelo llévelo, mirando un puesto al que jamás hemos visto que nadie le compre nada y sin embargo día a día sigue apareciendo ahí para mostrarnos que aunque no lo parezca es parte de nuestra identidad como chilangos y lo resistente que es a dejarse vencer a pesar de las miradas de quienes en ocasiones los vemos con desprecio intentando borrarlos como si fueran una especie de verruga moral que desapareciera con solo dejar de observarlos.
Solo aquí podemos encontrar en un mismo lugar a testigos de Jehová conviviendo con adoradores de la santa muerte viviendo puerta con puerta y dándose los buenos días para inmediatamente después voltearse y hacer la clásica mueca de un chinga tu madre o atacar a sus creencias, pero todo esto y mas es lo que nos conforma como ciudad, espacio y unidad, la ciudad nos protege nos abriga, en ocasiones generosa y amable, otras tantas osca y dura, pero siempre señora, viva e interesante como dama de la noche, que puede llevarte al cielo…… o a Garibaldi, dependiendo de cual sea tu animo……. o el de ella.

ooooh... deje en paz usté a los fresones de Chancla Fe, que no ve que son la gente bonita de la ciudá...
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